lunes

Ich bin Wien


Hoy querría ser Viena, situarme a orillas del Danubio y saber hablar alemán. Variaciones y soledades. Pianos de cola en cada plaza escuchan cómo suenan antiguos clavicordios al ritmo de Dido y Eneas. Nunca hay prisas ni sorpresas, yo soy mi ciudad, la más elegante del planeta, soy mi cementerio cuando llueve y mi parque cuando pica el sol. Variaciones y soledades. La sangre de Viena es blanca como la nieve más pura, una vez al año esquiva el verano y atrae un frío musical que convierte los adoquines en reflejos del alma. Qué bien luzco desde la península, vestida de beige con un lazo burdeos en la cintura. Variaciones y soledades




viernes

Ich will in roter Erde leben


De aquí, lejos. Águilas lejos, en las cuevas de lejos. Allí donde la tierra es roja y mi piel era seca. Veía todo recurrente, las ganas de vivir, el dejar de respirar para buscar el sol entre las blanquísimas nubes. Como en un desierto, podría haber sido un nopal. No dejaba de pensar en Ángela, en Karin, en Ana. Estaba aquí, justo en este lugar, viviéndolo todo por segunda vez, pero, no como en la primera, le había dado al play. En la carretera, me di cuenta de que lo que quería era fácil. Luego caí, ellas se sienten muy solas, recordé lo que hablábamos hace una semana. Fue entonces cuando podía dar marcha atrás, volver a mi ciudad dejando una parte de mí viviendo aquello desde cerca, con los ojos de un pájaro y un papelito en el bolsillo. Eso fue lo que hice, ni si quiera cogí prestada una piedra, y ahora, a veces, conecto con las nubes y espero.



martes

Mein Nachbar

Le escucho en muchísimas ocasiones, y no precisamente porque pegue la oreja a la pared. Tiene una voz, a mi parecer, poco varonil, una voz que, aunque parece demasiado aterciopelada y melosa, cuando susurra se le desgarra muy sutilmente llegando así a convertirse en un sonido ligeramente erótico sin dejar de tener un tono extraño y en ocasiones desagradable cuando eleva el nivel de decibelios. Es en cierto sentido divertido tener vecinos sin cara, yo sé de él tanto como él sabe de mí, de mis gritos, de mis canciones, de mis confesiones, de mis taconazos y de mis llantos. Jugamos con la misma carta, la del oído, no obstante, él no sabe que poseo un hándicap al vivir arriba; puedo oler su perfume desde mi habitación. Y no está nada mal.

miércoles

Ich mag es, ich mag es nicht

Me gustaría porque pasaríamos muy poco tiempo juntos (20 minutos a la semana). No me gusta porque cree que la ciudad Washington DC i el estado de Washington son lo mismo. Me gustaría porque tendría sentido del humor a todas horas y frases ingeniosas minuto a minuto, como en las comedias americanas. No me gusta porque se ríe de cosas que a mi no me dan ninguna gracia. Me gustaría porque no me gustaría que se callara en ningun instante de los 20 minutos semanales que estaría a su lado. No me gusta porque siempre está conmigo, no tiene amigos americanos ni un trabajo divertido y además siempre está serio y no sabe ser inteligente sin parecer un pedante. Me gustaría porque sabría decirme los cinco distritos que forman Nueva York y además viviría en uno de ellos. No me gusta porque vive en Barcelona y está a tres cuartos de hora de mi casa. Me gustarían unos huevos revueltos. No me gusta tu morcilla.



martes

Ein Affe im Meer

Muy lejos, en un bosque, cerca de la abrumadora sombra de un gran transatlántico , vi un par de moluscos aburridos al escucharle, tomaban un batido de marisco e intentaban hacerme ver que la originalidad de David era comparable a la bandera de Libia. ¿Caeré en la trampa de nuevo? me repetía mientras decenas de peligrosos tiburones gritaban que no lo hiciera, que no volviera a lanzarme al vacío como lo había hecho en algunas ocasiones. Por otro lado, un grupo de algas pardas me guiñaban un ojo detrás de él, enganchando en mi piel plancton a modo de confianza pero susurrando sarcásticas puñaladas; “Vamos, entrégate, tómate un antibiótico por diversión, cómo si fueras una jirafa recién nacida” ¿Realmente tenían derecho a hablarme así? No podían desacreditar a David de ese modo, como si mereciera entrar en una jaula de monos en vez de vivir con nosotros en la pecera. Pero conseguían avergonzarme, conseguían hacerme sentir la vergüenza de mi especie al estar cerca de David. Ahora tengo miedo de acercarme a él, tengo miedo de besarle y convertirme en un mamífero.

Bandera de Libia

jueves

Glücklicher Geburtstag, Elena

El otro día Alejandro me dijo cosas que ya sabía, cosas que mi madre me había repetido una vez detrás de otra, cosas que había podido leer en libros de autoayuda, en el horóscopo semanal e incluso en alguna camiseta de Zara. Lo que quiso darme eran consejos que me han ido dando latigazos en la espalda cada vez que me he levanto con mala pata, cada vez que me ha dado por llorar o me he escondido debajo de la almohada durante tres días después de comerme un bombón de chocolate a escondidas. Parece ser que ya lo sé, que ya lo entiendo, que ya casi me conozco… que me escondo detrás de cualquier nombre para que Elena no suene muy fuerte entre la multitud o que no hablo con extraños porque mi timidez impide demostrar que verdaderamente no soy demasiado ingeniosa. Una vez un sueco que murió hace unos años, dijo: “Es horrible ver tu propia confusión, y llegar a entenderla”, yo no sé si es horrible o no es horrible porque aun soy pequeña para jugar con palabras mayores, sin embargo sé que soy capaz de entender cada confusión, cada paso equivocado, cada día desperdiciado, cada grito, cada nube negra disuelta dentro de mi, sin a penas esforzarme conozco y entiendo cada rincón de locura que alberga mi capacidad de sorprender a los demás y eso, en cierto modo, me asusta. Pero, por otro lado y en conclusión, me alegra saber que cumplir años significa conocerse un poco más a uno mismo, conlleve lo que conlleve saber que una es mejor o peor que el año anterior.


I'm talking it to you. In a language I don't speak.

I can’t believe the news today, Annie are you OK? It's the biggest storm in years they say. I check my look in the mirror, Oh I can’t close my eyes an make it go away, I wanna change my clothes, my hair, my face, but my God woke up on the wrong side of his bed... and it just don't matter now, because on our bodies we share the same scar...maybe she knows something I don't, I'm so, I'm so tired, I'm so tired of trying. As he came into the window it was the sound of a crescendo. She says "love, I hear sound, i see fury”, “I want to live now, live now, live now”. Annie are you OK? Are you OK Annie?. Well I feel like they're talking in a language I don't speak and they're talking it to me. Will you tell us that you're OK? Theres flies in the kitchen. She says "love`s not a hostile condition". I can hear them there buzzin, I’m ready to go.