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sábado

Sie haben einen langen und faulen Fluß zu Ihrer Seele


Ya no me apetece ver Sining in the rain cuando llueve, a penas sintonizo el canal TCM clásico, ya no me da por cocinar de vez en cuando, ni si quiera subo a fumar de noche o me río recordando el día anterior. Maldito verano y malditas vacaciones que han conseguido hacer conmigo algo extraño. Me gustaría explicar una de las miles de historias que se me ocurrían a diario, pero son demasiado simples. Así que partiendo de la incoherencia absoluta voy a intentar ser sensata y correr hacia el almendro, ya sabes, hacia el meollo del asunto.

La cosa está en que ayer me detuve un segundo a pensar en la cantidad de palabras que digo sin pensar, y la paradoja está en que creo que hablo con una rapidez insólita y llevando a cabo veredictos indescifrables porque demasiados asuntos, pensamientos, argumentos, demasiadas comprobaciones, cuestiones, razones, explicaciones… pasan por mi cabeza a una velocidad alucinante y desmesurada. Eso conlleva a una serie de consecuencias adversas, funestas y desastrosas, por lo tanto son demasiadas emociones sin conexión entre ellas ni sentido y muchísimos estados de ánimo en una misma persona. Un barroquismo de vida irritador y denso tanto para mí como para los de mi alrededor. Supongo que se deberá a mi también enigmática tendencia al hipocondrismo, ya que he llegado a pensar que se trata de un problema serio, y cuando digo serio lo escribo sin ningún tipo de cinismo. Todo se basa en una propia confusión que por mucho que hasta ahora creía controlar últimamente mi estómago de la seguridad empieza a tener estrías, ranuras y huecos insospechados.

Me hubiera gustado escribir estas palabras en alemán, me hubiera gustado saber desde un buen principio que se trataba de una “ficción” más e incluir este capítulo en las reflexiones de un personaje de alguna historia. Sin embargo no es así, queda bastante claro, así que concluyendo, no escribiré de nuevo hasta que me cure, y no porque no quiera, si no porque no soy capaz de concentrarme, no me duele la cabeza de momento, pero sé que cualquier día coge y estalla.

domingo

Der Mann dass war ich


Menudo portazo que dio. Hizo una inmensa cantidad de ruido. Además dolió, dolió mucho, me desgarro unos segundos, me dejo dentro estas palabras que debía en algún momento escribir. Me pilló todos los dedos con la puerta, los de la mano derecha, los de la mano izquierda, e incluso alguno del pié. Muchísimo daño y muchísimo mal estar, de ese que si lo explicas se ríen o lloran, depende del día. Algunos habréis pasado por este tubo en alguna ocasión, así que pasad por alto estas líneas, porque soy muy inexperta en cosas así y esto es, en cierto aspecto, embarazoso.


Veréis, yo quise ser un hombre, quise ser aquel hombre, quise sentirme, tocarme y afeitarme, mirarme al espejo y verme siempre a mí, a mí tal y como le vi a él en aquel instante. Es raro, pero también pensé que me hubiera gustado ser su amigo, sentí la necesidad de convertirme en su colega, en su hermano, que me abrazara sin pensar en ir a la cama, que me abrazara para toda la vida y me quisiera igual que quiero yo a Mei y a Sofía. Sin grandes tópicos, sin incertidumbres ni problemas de los que hablar, que me quisiera y me necesitara hasta después de llevárselo todo. Lo hice muy mal, debí pedirle perdón, me apropié de absolutamente todo aquello que le rodeaba; su mundo, sus preocupaciones, quería estar dentro de su tornado de ideas, de su torbellino interior, quería deslizarme por su sudor en la cama, nadar por su sangre envenenada, analizar todas y cada una de sus palabras, decirle que le quería justo en aquel momento y no luego, ni ahora mismo. Durante esos segundos él no lo supo, no lo supo nadie, pero yo fui su novia, su esposa, su amiga, su amigo, su colega, su madre, su hija, su collar, su camisa, su nariz. Fui él y él no lo supo ni lo sabrá.


¡Cosas!


(De mis historias sólo quedan letras y vagos recuerdos; Karin e Isaac siguen hablando del tiempo, y puedo prometer que ya no es lo peor de todo, a Karin le gusta hablar del tiempo con Isaac, y no hay nada más que hablar, ni si quiera piensa en eso, ya no. Curioso ¿verdad?)


jueves

Glücklicher Geburtstag, Elena

El otro día Alejandro me dijo cosas que ya sabía, cosas que mi madre me había repetido una vez detrás de otra, cosas que había podido leer en libros de autoayuda, en el horóscopo semanal e incluso en alguna camiseta de Zara. Lo que quiso darme eran consejos que me han ido dando latigazos en la espalda cada vez que me he levanto con mala pata, cada vez que me ha dado por llorar o me he escondido debajo de la almohada durante tres días después de comerme un bombón de chocolate a escondidas. Parece ser que ya lo sé, que ya lo entiendo, que ya casi me conozco… que me escondo detrás de cualquier nombre para que Elena no suene muy fuerte entre la multitud o que no hablo con extraños porque mi timidez impide demostrar que verdaderamente no soy demasiado ingeniosa. Una vez un sueco que murió hace unos años, dijo: “Es horrible ver tu propia confusión, y llegar a entenderla”, yo no sé si es horrible o no es horrible porque aun soy pequeña para jugar con palabras mayores, sin embargo sé que soy capaz de entender cada confusión, cada paso equivocado, cada día desperdiciado, cada grito, cada nube negra disuelta dentro de mi, sin a penas esforzarme conozco y entiendo cada rincón de locura que alberga mi capacidad de sorprender a los demás y eso, en cierto modo, me asusta. Pero, por otro lado y en conclusión, me alegra saber que cumplir años significa conocerse un poco más a uno mismo, conlleve lo que conlleve saber que una es mejor o peor que el año anterior.


domingo

Créditos

_ ¿No la has entendido, verdad?
_Sí…bueno, no… es decir, ¡sí claro!... aun que no sé…
_Vale, pues nada, es igual.
_No, no... a ver, ¿qué has interpretado tú? ¡Cuéntamelo!
_No se trata de interpretar…
_Pero si me ha gustado…
_Claro, y por eso te has dormido...
_ ¡No me he dormido, joder!
_Que es igual, no hace falta que mientas, te he visto. Tampoco hace falta que veas más películas conmigo si no quieres
_ ¿Pero tú de qué vas? No he dormido nada esta noche y estoy cansado… Lo siento ¿vale?
_Pues si tienes sueño te vas a dormir, no te sientas conmigo a ver una peli
_Mira, que te den.
_Que te den a ti, no necesito la compasión de nadie
_Eres desagradable como tú sola…
_Nunca más te pediré que veas una peli conmigo, si es que la gilipollas aquí soy yo, que encima me siento culpable. ¡Como si te hubiera obligado a verla!

Un secreto en Villa Borghese

Cuando me siento obligada a hacer algo que no me apetece hacer suelo repetir en mi cabeza una vez detrás de otra lo siguiente:

La hora del crepúsculo. Azul añil, agua cristalina, árboles brillantes y delincuescentes. Los raíles se pierden en el canal por Jaurès. La larga oruga de costados laqueados baja como una montaña rusa. No es París. No es Coney Island. Es una mezcla crepuscular de todas las ciudades de Europa y América Central. Las explanadas del ferrocarril ahí abajo, los raíles negros, enmarañados, no ordenados por el ingeniero, sino de trazado cataclismático, como esas finas fisuras de hielo polar que la cámara registra en diferentes tonos de negro.

Y entonces ya me siento mejor.


sábado

Schade

Hoy elijo verlos bailar, imaginar que aun que no sepa que existen mentalmente pueden transportar-se conmigo a cualquier lugar de la tierra, a Villar del río, a la Piazza di Spagna o al salón de mi casa. Se colisionan, chocan suavemente entre ellos como celulosa, muchos son polos opuestos, pero la inercia del lugar los une. A mi no me gustan pero los acepto y a veces los elijo, como ahora.
Sin embargo hay noches en que todo esto queda muy lejos y prefiero llorar de pena en mi cama pensando en el día de la muerte de Woody Allen, noches sin conservantes añadidos, sin aromas artificiales, como la Coca-Cola. Qué mentirosa que es.
De este modo, y con remojones en piscinas de chocolate, funciona la navidad en la calle Umbría. Cómo robar un millón se fuma el polvo de la estantería junto con El príncipe y la corista, yo les digo que el 6 de enero tendrán compañía, pero verdaderamente es indiferente y hacen que la culpabilidad se convierta en cuerda y me ahogue.
Todo va muy bien, yo me basto, pero, ¿y los demás? ¿Se bastan los demás?. Saber la respuesta hace que la cuerda apriete cada vez más.


No te cedo la palabra porque no podré escucharte, Schade.

domingo

I will follow you into the dark

Hacía mucho tiempo que pensabas en él más que en tu propia vida, hacía mucho tiempo que dejó de interesarte Platón en clase de filosofía, mucho tiempo perdido…

Y entonces, aquella tarde, te cogió de la mano, sin decirte nada, ibais caminando y agarró tu mano mientras los demás hablaban del frío que hacía y se reían de un hombre que hacía malabares con 5 plátanos y una cobaya. De modo que absolutamente todo lo material perdió importancia para ti, dejaste de ser una masa corporal vestida que formaba parte de la densidad de población de una ciudad, dejaste de ser la persona que se levantaba cada día a las 8 de la mañana para ir a estudiar, la persona que hacía la compra en un supermercado, la persona que era feliz cuando comía spaghetti en casa de su abuela, dejaste de ser todo eso para convertirte en el sentimiento más grande del mundo, solo tú y tu mano fuisteis más grandes que el sistema solar.


Esta noche he soñado lo que acabo de contar. Y envuelta como un gusano en mi edredón, he descubierto el poder que tienen los sueños para el porvenir.

martes

...before tomorrow

Trato de intentar comprender qué es lo que llevo entre manos desde hace tiempo, qué demonios es lo que aparece por mi cabeza últimamente de manera intermitente. Busco averiguar por qué la cotidianidad se viste de azul añil cada mañana y con su galantería consigue deslizarse por cada uno de mis pensamientos. Debo decir que no lo evito, que intento que entres con facilidad en mi corazón, y es que el pobre se siente tan solo entre 4 costillas, tan mediocre siendo un órgano más, que me suplica cada día que trastee con él. Ya lo sabes (o eso creo) te voy construyendo unas escaleritas mecánicas para que, si decides venir, no debas realizar ningún esfuerzo. De todos modos, debo advertirte de que soy un escaparate con los cristales sucios, cada semana cambio la repostería, la anterior eran bombones de navidad y ésta bizcocho alemán, así que cuidado, huelo a húmedo y a antiguo, pero sigo ahí, aun con polvo encima, sigo ahí.
(Si bueno, los sueños son realidad al fin y al cabo)