martes

Ein Affe im Meer

Muy lejos, en un bosque, cerca de la abrumadora sombra de un gran transatlántico , vi un par de moluscos aburridos al escucharle, tomaban un batido de marisco e intentaban hacerme ver que la originalidad de David era comparable a la bandera de Libia. ¿Caeré en la trampa de nuevo? me repetía mientras decenas de peligrosos tiburones gritaban que no lo hiciera, que no volviera a lanzarme al vacío como lo había hecho en algunas ocasiones. Por otro lado, un grupo de algas pardas me guiñaban un ojo detrás de él, enganchando en mi piel plancton a modo de confianza pero susurrando sarcásticas puñaladas; “Vamos, entrégate, tómate un antibiótico por diversión, cómo si fueras una jirafa recién nacida” ¿Realmente tenían derecho a hablarme así? No podían desacreditar a David de ese modo, como si mereciera entrar en una jaula de monos en vez de vivir con nosotros en la pecera. Pero conseguían avergonzarme, conseguían hacerme sentir la vergüenza de mi especie al estar cerca de David. Ahora tengo miedo de acercarme a él, tengo miedo de besarle y convertirme en un mamífero.

Bandera de Libia

jueves

Glücklicher Geburtstag, Elena

El otro día Alejandro me dijo cosas que ya sabía, cosas que mi madre me había repetido una vez detrás de otra, cosas que había podido leer en libros de autoayuda, en el horóscopo semanal e incluso en alguna camiseta de Zara. Lo que quiso darme eran consejos que me han ido dando latigazos en la espalda cada vez que me he levanto con mala pata, cada vez que me ha dado por llorar o me he escondido debajo de la almohada durante tres días después de comerme un bombón de chocolate a escondidas. Parece ser que ya lo sé, que ya lo entiendo, que ya casi me conozco… que me escondo detrás de cualquier nombre para que Elena no suene muy fuerte entre la multitud o que no hablo con extraños porque mi timidez impide demostrar que verdaderamente no soy demasiado ingeniosa. Una vez un sueco que murió hace unos años, dijo: “Es horrible ver tu propia confusión, y llegar a entenderla”, yo no sé si es horrible o no es horrible porque aun soy pequeña para jugar con palabras mayores, sin embargo sé que soy capaz de entender cada confusión, cada paso equivocado, cada día desperdiciado, cada grito, cada nube negra disuelta dentro de mi, sin a penas esforzarme conozco y entiendo cada rincón de locura que alberga mi capacidad de sorprender a los demás y eso, en cierto modo, me asusta. Pero, por otro lado y en conclusión, me alegra saber que cumplir años significa conocerse un poco más a uno mismo, conlleve lo que conlleve saber que una es mejor o peor que el año anterior.


I'm talking it to you. In a language I don't speak.

I can’t believe the news today, Annie are you OK? It's the biggest storm in years they say. I check my look in the mirror, Oh I can’t close my eyes an make it go away, I wanna change my clothes, my hair, my face, but my God woke up on the wrong side of his bed... and it just don't matter now, because on our bodies we share the same scar...maybe she knows something I don't, I'm so, I'm so tired, I'm so tired of trying. As he came into the window it was the sound of a crescendo. She says "love, I hear sound, i see fury”, “I want to live now, live now, live now”. Annie are you OK? Are you OK Annie?. Well I feel like they're talking in a language I don't speak and they're talking it to me. Will you tell us that you're OK? Theres flies in the kitchen. She says "love`s not a hostile condition". I can hear them there buzzin, I’m ready to go.

domingo

Créditos

_ ¿No la has entendido, verdad?
_Sí…bueno, no… es decir, ¡sí claro!... aun que no sé…
_Vale, pues nada, es igual.
_No, no... a ver, ¿qué has interpretado tú? ¡Cuéntamelo!
_No se trata de interpretar…
_Pero si me ha gustado…
_Claro, y por eso te has dormido...
_ ¡No me he dormido, joder!
_Que es igual, no hace falta que mientas, te he visto. Tampoco hace falta que veas más películas conmigo si no quieres
_ ¿Pero tú de qué vas? No he dormido nada esta noche y estoy cansado… Lo siento ¿vale?
_Pues si tienes sueño te vas a dormir, no te sientas conmigo a ver una peli
_Mira, que te den.
_Que te den a ti, no necesito la compasión de nadie
_Eres desagradable como tú sola…
_Nunca más te pediré que veas una peli conmigo, si es que la gilipollas aquí soy yo, que encima me siento culpable. ¡Como si te hubiera obligado a verla!

Un secreto en Villa Borghese

Cuando me siento obligada a hacer algo que no me apetece hacer suelo repetir en mi cabeza una vez detrás de otra lo siguiente:

La hora del crepúsculo. Azul añil, agua cristalina, árboles brillantes y delincuescentes. Los raíles se pierden en el canal por Jaurès. La larga oruga de costados laqueados baja como una montaña rusa. No es París. No es Coney Island. Es una mezcla crepuscular de todas las ciudades de Europa y América Central. Las explanadas del ferrocarril ahí abajo, los raíles negros, enmarañados, no ordenados por el ingeniero, sino de trazado cataclismático, como esas finas fisuras de hielo polar que la cámara registra en diferentes tonos de negro.

Y entonces ya me siento mejor.


miércoles

Algo que está de más y te cuesta entender


Cuando estaba hablando no podía dejar de fijarme en sus manos, en cómo se paseaban, agresivas, por el aire de su alrededor, empujando su brisa hacia cada esquina de la triste sala de espera. Empecé a bufar, a cerrar y abrir los ojos, a morderme la piel de mi dedo índice, a fumarme el dedo meñique, a hacerme la interesante pareciendo despreocupada, estaba tan segura de que lo que sentía volvía a ser tan grande que, como cuando has comido más de la cuenta, tenía que explotar. Toda mi entumecida piel de gallina y mi feo rostro colgando de mi cabeza, no hacían más que resentirse y desdichar el día en que nació en mí este absurdo complejo freudiano.
¿Y qué hacer? ¿Qué hacer cuando ocurre algo así?
Entonces supe que no iba a poder escapar de sus manos, recordé lo pesada que soy para estas cosas, por eso le hice una fotografía, como Jesse a Celine, pero sin levantar sospechas, como cuando de pequeñita espiaba desde mi terrado cómo trabajaba Eloy bajo el sol. Eloy responde por mí a la pregunta ¿qué serías si volvieras a nacer, hombre o mujer? (Próximamente me autoresponderé, aunque ya sé la respuesta y (Mei también)). De hecho tengo una fotografía de Eloy, bastante insinuante la verdad, que se me aparece y se me desaparece a la velocidad del rayo, como los fotogramas de Tyler Durden al principio de la película de El club de la lucha, cada vez que veo a una persona del género masculino. Mi cerebro es el condón de unas manos, parece un cuadro de Salvador Dalí.
Si ya lo sé, no me he explicado bien esta vez, es que llevo un rato pensando en el reflejo del sol sobre el pelo rubio de Eloy, pero necesito dejarlo escrito para no contagiarlo de mortalidad (convertir mis recuerdos en algo inmortal, como un cuadro del plasta de Dalí).

No soy de coleccionar todo lo que pillo, sin embargo hay cosas, sobretodo cosas no sensibles, que no te das cuenta que coleccionas hasta que tienes la colección prácticamente acabada.


Ya ves, tampoco me gusta acabar así, no soy nada breve (menos en el remigio).
Lo estropeé, solución:

No suelo coleccionar todo lo que pillo, sin embargo hay cosas, sobretodo cosas no sensibles, que no te das cuenta que coleccionas hasta que tienes la colección prácticamente finita.

jueves

"Soy feliz, soy un hombre feliz, y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad"

Óyeme un segundo, a mi me gustan estos momentos y precisamente por eso me da miedo explicarte cómo los vivo.
No quiero hablar de claros de luna, de ojos azules o de lágrimas en el mar, hablo sólo de un comentario gracioso o de una tontería que hace que me tronche de risa, como cuando Pablo llega tarde a clase y se excusa diciendo tuvo que salvar a un grupo en ancianos de un león, o cuando Pilar imita a la profesora de historia o cuando cantamos canciones de verano en el autobús. Todas estas cosas me cuesta disfrutarlas sabes… tengo la maldita manía de convertir todo lo que ocurre a mi alrededor en un poema, como si todo fueran instantes bonitos, instantes que ocurren en el estrecho margen de una fotografía, o en el transcurso de una escena de una película, cuando los personajes ríen y se escucha de fondo una canción melancólica. No sé si cuando río me estoy divirtiendo, no sé si alguien sentimental y llorica puede llegar a divertirse en alguna ocasión, no sé si puedo dejar de pensar cuando me río. ¿Contarte esto me convierte en alguien aburrido? pues imagínate como vivo los momentos que también son especiales para tí.